En septiembre de 2026, Petróleos Mexicanos (Pemex) implementó el cierre del ducto Salamanca-Guadalajara como una medida para combatir el robo de combustible, una problemática conocida como huachicol. Este ducto abastecía directamente a la Terminal de Almacenamiento y Despacho ubicada en Zapopan, Jalisco, desde donde se proveía a más de 220 estaciones de servicio en el municipio y al norte del Área Metropolitana de Guadalajara.
Con la suspensión del flujo por este conducto, Pemex adaptó la logística para continuar con el suministro a la entidad. En lugar de la llegada directa por ducto, la gasolina empezó a ser transportada en pipas desde la ciudad de Irapuato, en el estado de Guanajuato. Las autoridades de Pemex señalaron que esta medida no ha afectado el abasto del combustible en Jalisco.
La estrategia forma parte de los esfuerzos gubernamentales y de la empresa estatal para reducir la incidencia del huachicol, un problema que impacta la seguridad y la economía en diferentes regiones del país. Hasta el momento, no se ha reportado desabasto ni afectaciones en las estaciones de servicio de la zona, lo que indica que la transición en las formas de distribución ha sido efectiva.

