La Policía de Jalisco reportó la detención el 5 de noviembre de 2026 en Tlajomulco de Zúñiga de Jorge Abel Hurtado, alias “George Hurtado”, un fugitivo estadounidense de 50 años que permanecía prófugo desde el año 2000. Hurtado era buscado por haber escapado de una prisión en Taft, California, cuando cumplía una condena relacionada con el tráfico de metanfetaminas.
La captura se efectuó mediante un operativo coordinado por la Comisaría de Inteligencia de la Policía de Jalisco, con el apoyo de la Policía Cibernética, la Unidad de Drones y la Fuerza de Operaciones Estratégicas de Protección Ciudadana (FOEP). La intervención se concretó en las inmediaciones de la Avenida López Mateos, cerca del Fraccionamiento Provenza, lugar donde fue localizado.
Este operativo fue posible gracias a la colaboración entre las autoridades mexicanas y el Servicio de Alguaciles de los Estados Unidos (U.S. Marshals). México recibió una solicitud formal para localizar y detener a Hurtado, lo que permitió articular las acciones conjuntas destinadas a su captura y aseguramiento.
Una vez arrestado, se realizó una revisión exhaustiva para corroborar su identidad y verificar la vigencia de una orden de aprehensión en su contra. Además, se constató la existencia de una solicitud formal para control migratorio y consequentemente la petición de extradición por parte de las autoridades estadounidenses.
Tras estos procedimientos, Jorge Abel Hurtado fue puesto a disposición del Instituto Nacional de Migración (INM) para dar inicio a los procesos legales encaminados a su trasladado a los Estados Unidos, el cual se realizará desde el Aeropuerto Internacional de Guadalajara.
La Policía de Jalisco destacó que la incorporación de tecnologías avanzadas, como la vigilancia vía drones y el análisis de inteligencia cibernética, fue determinante para la localización y captura efectiva de este prófugo de justicia.
Este caso subraya la importancia de la cooperación internacional entre cuerpos policiales y organismos migratorios para combatir la impunidad y mantener el estado de derecho, en especial frente a fugitivos con antecedentes relacionados con delitos graves como el narcotráfico.
Las autoridades mexicanas mantienen su compromiso en la lucha contra el crimen organizado y el apoyo a procedimientos internacionales que contribuyan a la seguridad regional y bilateral.
La detención de Jorge Abel Hurtado representa un ejemplo claro de cómo la coordinación entre diferentes especialidades policiales y gobiernos puede resultar en el cumplimiento de órdenes judiciales pendientes de hace más de dos décadas.
Este caso también pone de relieve los retos en materia de seguridad pública y colaboración transfronteriza que enfrentan México y Estados Unidos al buscar la ubicación y captura de personas buscadas por la justicia en ambos países.
La Policía de Jalisco no ha emitido declaraciones adicionales sobre posibles vínculos del detenido con otras actividades ilícitas en territorio mexicano, ni sobre la duración del operativo previo a su captura.

