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LA PERSONA Y LA BONDAD.

La persona es buena en cuanto que se dona, se abre a ser conocida o se comunica a los demás. Así, nuestra propia naturaleza nos hace reflexionar sobre nuestra propia bondad, es decir, la donación. No hemos sido nosotros los que hemos trabajado por construir o crear la bondad, sino que es un don, algo propio de la naturaleza del hombre. Por ende, no podemos quedarnos en el individualismo, ya que nuestra propia naturaleza nos reclama el donarnos a los demás.
La persona no puede permanecer en la indiferencia, en el olvido, en el desinterés del otro, ya que el otro le resulta complementario, el yo y el otro forman una unidad que muestra la propia naturaleza de la persona, por ello, cuando la persona se aísla, se desinteresa del otro, actúa en contra de su propia naturaleza y es ahí precisamente donde resulta para la persona el sin sentido de la vida, la amargura y el deseo de su propio hundimiento. Por ende, es de suma importancia que la persona tenga muy en cuenta su naturaleza, lo que le es propio de ella. No es una imposición sobre la persona que tenga que donarse al otro, más es un don que hace a la persona más plena y le permite situarse en la realidad concreta.
Todavía más, la persona sin la presencia del otro sería como un anónimo, sus actos pasarían desapercibidos y no podría mostrar su realidad. Las fuerzas de la naturaleza y las acciones de la persona se confundirían, ya que no hay un intermedio que haga posible la distinción entre las fuerzas, por ello, en ocasiones la persona se cree dueña y poseedora de la naturaleza, porque piensa que las fuerzas de la naturaleza le son propias a ella y puede manipularla a su antojo. Es entonces, donde se muestra la necesidad de la presencia del otro. Gracias al otro la persona puede acceder a su identidad y a su propio conocimiento, es ahí cuando se dan las relaciones interpersonales.
El otro no es un objeto más, sino que es el necesario para que la persona pueda abrirse al conocimiento. La persona y el otro, están llamados, por lo tanto, a construir un mundo más humano y humanizante, ya que la persona está llamada a la donación. Y cuando la bondad no se quiere ver, es entonces cuando se va en contra de la verdad.
Para Hola Jalisco:
Abraham Palomera

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