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El cine como industria en Jalisco ¿desarrollar un cultivo de audiencias o hacer cine?

Tenemos varios conglomerados de proyección masiva y costos elevados, con salas llenas y programación de género

 

¿Para qué vas al cine? Responder a esto tiene cierta relación con muchos factores como el crítico que llevamos dentro; los juicios sobre lo que nos gusta y lo que no; las meras ganas de apreciar el trabajo de gente creativa y profesional; pasar un par de horas en un mundo distinto al actual; conocer la historia de otras personas y demás. Sin embargo, la respuesta más frecuente es: para divertirme.

De forma independiente al trabajo artístico, los esfuerzos creativos y los discursos de distintos realizadores que han trabajado en hacer su camino en la industria cinematográfica; siempre habrá opiniones al rededor de. La verdad es que las opiniones afectan el inconsciente colectivo y de alguna manera influyen en la afluencia del público que consume cine.

Queda claro, entonces, que existen productos para diferentes tipos de espectadores y la mayoría se realizan con el afán de contar una historia, no de complacer a la gente. Sin embargo, los productos de consumo masivo en la actualidad son de importación, es decir, en términos generales consumimos productos de la Industria Cinematográfica de Hollywood. Y el público es demandante, consume los productos y se manifiesta, para bien o para mal, esto influye. Pero,

¿QUÉ SUCEDE CON LA INDUSTRIA CINEMATOGRÁFICA EN MÉXICO, UN TANTO MÁS ESPECÍFICOS, EN JALISCO?

Tenemos varios conglomerados de proyección masiva y costos elevados, con salas llenas y programación de género, por ahí existe la dichosa «sala de arte» y de cuando en cuando recurren a ciclos de cine europeo, mexicano y otras funciones un poco menos industrializadas. También hay unos cuantos cineclubes (de acuerdo a IMCINE, 400 en todo México, hasta el 2014) donde los costos son accesibles, la selección de películas tiene un perfil más humanista (pues se hacen ciclos, charlas y debates al rededor de lo que se observa) y menos “de verano”. Independiente al funcionamiento de ambos, a la crítica de hacia lo «artístico» y «comercial» ¿tenemos conocimiento, como espectadores, de las capacidades y potencial del talento local? ¿Podemos ser críticos que consumen, pues así podremos manifestar nuestras necesidades? ¿Seguimos opinando con base en los fundamentos de aquél que opina lo que opinó otro y así de forma infinita?

Creo que hay espectadores de todo tipo, siempre habrá quienes busquen algo distinto y esos mismos también quieren divertirse, entretenerse con un producto de calidad visual y sonora, que los transporte a un mundo de fantasía, que por un momento los aleje de su realidad, pues así lo necesitan también.

Sin embargo, de los 240 millones de espectadores anuales, 24 son los que consumen cine mexicano. Esto quiere decir que estamos al 10% de la capacidad de una de las industrias cinematográficas más redituables del mundo. Tanto espectadores como realizadores entramos en la estadística, ambas partes podemos crecer, desarrollarnos y manifestarnos en relación al cine; pero hay mucho por hacer. En pocas palabras, podemos hacer industria y para eso debemos conectarnos como espectadores-realizadores y viceversa.

Cultivar audiencias

Si tenemos opciones, buenas producciones y difusión de productos locales; es un supuesto que debe existir una industria redituable. La realidad es otra, seguimos al 10%. Mi propuesta es la aceptación y consumo de productos comerciales como el principal subsidio de los productos alternativos, esto quiere decir que Warner Independent no podría existir sin Warner Bros. La misma persona que consume productos de un canal de televisión de paga se puede deleitar con una obra maestra del cine Mexicano, pero ¿cómo se logra esa conexión? Quizá está en las manos del espectador, quién apueste por incrementar ese 10% de inversión, cambiar nuestros hábitos de consumo y comenzar a exigir, poco a poco, productos que nos satisfagan, ya sea comerciales o «alternativos».

Es un buen momento para pensar que las cosas son lo que son y comenzar desde el otro lado de la pantalla, como audiencia. Si mis amistades piensan que la película más esperada y taquillera del verano no es lo que se anuncia, podremos apostarle a una producción local y compartir nuestra opinión. Pues el 90% de la población de consumo ya tiene sus pienso claros en relación a lo que vieron; el porcentaje que resta pude ir formando audiencias con base en sus comentarios y dejar que se formen juicios de manera equilibrada. Quizá es momento para darnos cuenta que cuando vamos al cine, no solo invertimos dinero, también tiempo y esfuerzo en una actividad recreativa. Y como todo inversionista, nos gustará saber el destino de nuestra subversión.

Y tú ¿cómo prefieres participar, como espectador o como consumidor? Comparte éste artículo si te gustaría que la industria cinematográfica en Jalisco crezca.

Para Hola Jalisco:
Ángel Trejo “La Voz”

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